La caspa es un problema común, pero no siempre tiene la misma causa ni requiere el mismo tratamiento. Muchas personas la confunden con resequedad del cuero cabelludo o con afecciones más complejas. Reconocer sus diferencias permite elegir soluciones adecuadas y evitar que el problema empeore.
¿Qué tipos de caspa existen?
No toda descamación es igual. Existen principalmente dos formas frecuentes: la caspa seca y la caspa grasa. Cada una tiene señales distintas y requiere enfoques específicos de cuidado.
La caspa seca suele aparecer como pequeñas escamas blancas que caen fácilmente sobre la ropa. Está relacionada con deshidratación del cuero cabelludo o uso de productos irritantes.
La caspa grasa, en cambio, se presenta con escamas amarillentas, adheridas al cuero cabelludo y acompañadas de picazón o enrojecimiento. Está asociada al exceso de sebo y a la proliferación de un hongo llamado Malassezia.

Señales de alerta que no debes ignorar
Aunque la caspa suele ser leve, ciertos síntomas indican que podría tratarse de dermatitis seborreica u otra afección dermatológica:
- Picazón intensa y persistente
- Enrojecimiento visible
- Escamas gruesas o amarillas
- Irritación que se extiende a cejas o detrás de las orejas
Identificar estos signos a tiempo ayuda a elegir productos adecuados y consultar a un profesional si es necesario.

Medidas que pueden realizarse en casa
Si los síntomas apenas comienzan o son leves, algunos cuidados diarios pueden ayudar a controlar la descamación y la irritación del cuero cabelludo:
- Lavar el cabello con regularidad, evitando el exceso de grasa o acumulación de residuos.
- Utilizar agua tibia en lugar de muy caliente, ya que el calor excesivo puede resecar e irritar la piel.
- Masajear suavemente el cuero cabelludo durante el lavado para mejorar la circulación y retirar escamas sueltas.
- Evitar rascarse con las uñas, pues puede generar pequeñas lesiones e incrementar la irritación.
- Reducir el uso de geles, lacas o productos con alto contenido de alcohol.
- Mantener una alimentación equilibrada y una adecuada hidratación, ya que la salud del cuero cabelludo también refleja el estado general del organismo.
Estas acciones no sustituyen tratamientos dermatológicos cuando la caspa es persistente o severa, pero sí contribuyen a mejorar el entorno del cuero cabelludo y a disminuir la recurrencia de las molestias.
¿Cómo tratarla correctamente?
En el caso de la caspa seca, es recomendable priorizar productos hidratantes y suaves, evitar lavados con agua muy caliente y reducir el uso excesivo de secadores o planchas. La hidratación del cuero cabelludo y el uso de fórmulas nutritivas ayudan a disminuir la descamación fina y la sensación de tirantez.
Para la caspa grasa, el enfoque se orienta a controlar el exceso de sebo y la proliferación de microorganismos. Se aconseja utilizar champús reguladores de grasa, mantener una frecuencia de lavado constante y evitar productos muy oleosos que puedan obstruir los poros del cuero cabelludo.
Cuando la caspa está asociada a hongos, los productos con activos antifúngicos pueden ser útiles. Fungisterol Shampoo de Bioquifar es una opción formulada para ayudar a controlar la proliferación fúngica del cuero cabelludo y aliviar la descamación, siempre bajo una recomendación informativa y responsable.

Cuidar el cuero cabelludo no es solo un tema estético; también refleja bienestar general. Prestar atención a los cambios y actuar oportunamente favorece una salud capilar equilibrada y una mejor calidad de vida.
La información contenida en este blog es de carácter educativo e informativo y no sustituye la consulta, diagnóstico ni tratamiento médico profesional. Antes de consumir cualquier medicamento, consulte siempre con su médico o profesional de la salud.
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